La inteligencia artificial.
No es un
secreto que la inteligencia artificial ya nos ha alcanzado, y que nos la vamos
topando en cada rincón que miramos, desde los ordenadores más potentes hasta el
propio celular que llevamos en mano y cada vez se vuelve frecuente la ayuda de
la tecnología en cada momento de nuestra vida cotidiana.
Renato Gómez Herrera, el creador
del texto en el cual me baso (Herrera, 1999) nos narra acerca de cómo
la inteligencia artificial ha buscado facilitarnos las labores cotidianas, sin
embargo, a muchos de nosotros no nos agradaría ver un aparatejo con tuercas y
con una forma poco usual y el autor toma una frase peculiar: A nuestra imagen y semejanza. Según Gómez
Herrera, los humanos jugamos a ser un “Gepeto” al tratar de darle vida a un ser
inanimado y aunque, estos intentos no son nada nuevos, pareciera que cada da
estamos más y más cerca de conseguir este objetivo. Actualmente tenemos ciertas
maquinas que nos dan una idea acerca de lo que nos pude esperar en un futuro no
muy lejano, como puede ser la computadora Deep
blue que es capaz de vencer al jugador más experimentado de ajedrez, y es
tal su capacidad que hasta puede aprender de su adversario para predecir sus
futuros movimientos.
En un futuro quizás no muy
lejano, la tecnología no solo será capaz de estar en las líneas de ensamblaje o
en formas diminutas como en los celulares, si no que formaran parte vital de
nuestra vida cotidiana al llegar a nuestras casas y ser recibidos por ellos
como si fuesen mayordomos. También, al igual que la forma en la que
interactuemos será diferente, como por ejemplo con las computadoras en donde
los mouse y teclados queden obsoletos y con sensores instalados en los dispositivos
seamos capaces de controlar a nuestro gusto procesadores de texto, páginas web,
videojuegos, etc.
Sin duda alguna, la tecnología nos
alcanzará en algún momento, como lo hemos soñado y visto en muchas ocasiones en
películas de ciencia ficción o como nos lo relatan los soñadores y los medios
de comunicación. Pero en lo personal, me surge una pregunta que a la vez me
deja muy intrigado. Si citamos una frase de la película “Los Dioses Deben Estar
Locos” de 1980: “El hombre civilizado se niega a adaptarse a su medio ambiente…
pero de algún modo no supo cuando detenerse, mientras más mejoraba su entorno
para hacer su vida más fácil, más complicada la hacía”. Si volteamos a nuestro
alrededor, dependemos de aparatos que hasta ahora se pueden considerar primitivos para realizar tareas
complejas al grado que un humano puede hacer, pero ¿Y si no podemos detenernos?
Existen ciertas limitaciones tanto éticas como sociales que deberían impedirnos
construir inteligencia artificial con pensamiento independiente y aunque las
leyes de Asimov, son claras debemos ser cuidadosos en cómo manejarla y evitar jugar a ser Dios.
Aqui el texto completo
Opte por este tema debido a que es muy extenso y como se dice en términos coloquiales, "hay tela de donde cortar". Me agrada el hecho que sea posible interactuar con la tecnologia y esperar una respuesta a las preguntas que les tienes, por ejemplo SIRI o CORTANA; si a la segunda le preguntas "Me amas" ella dira "El amor, es un sentimiento propiamente humano". Lógicamente, que "ella" no entiende que es un robot, si no que los que la programaron, se lo hicieron saber y me resulta interesante saber hasta donde se puede llegar.